Europe

Area code (UN M.49)
150
Date of publication
juillet 2011

El argumento central de este artículo es que al interior de la élite chilena existe consenso en torno a una estrategia de regionalismo abierto, que sigue vigente y cuya mantención como eje director de la política exterior no está en discusión. Como consecuencia de lo anterior, no se observa que Chile esté particularmente interesado en "acoplarse" a algún país del mundo o de la región que pretenda convertirse en líder regional, como sería el caso de Brasil. Más bien, es esperable que más bien "acompañe" ese liderazgo brasileño en la medida que ello sirva sus intereses particulares, pero no es posible asumir que será un aliado incondicional. 
A esto, se agrega que tampoco está interesado en generar iniciativas de integración más profundas (con instituciones supranacionales), precisamente porque no cree en ellas y su adopción implicaría abandonar su exitosa estrategia, y porque tiene una profunda desconfianza en la voluntad de distintos países,y de Brasil también, de crear instituciones fuertes y sólidas a través de las cuales se desarrollen las relaciones entre los países. 

Date of publication
octobre 2011

El presente documento ha sido elaborado encumplimiento de la Actividad I.1.1 del Programa deTrabajo de la Secretaría Permanente para el año2011, denominada "Seguimiento permanente delproceso de integración regional".
Se trata del Informe sobre el Proceso de IntegraciónRegional, correspondiente al período que mediaentre octubre de 2010 y septiembre de 2011, el cualincluye no sólo la evolución política e institucional dedicho proceso, sino también una descripción y análisisde los progresos y dificultades experimentadas en losdistintos campos que lo conforman, a saber: contextointernacional, institucionalidad de la integración,asimetrías de la integración, comercio intrarregionalde bienes, integración de los servicios, inversionesdirectas intrarregionales, integración fronteriza,coordinación monetaria y financiera, integración dela infraestructura física, y la dimensión social,abarcando tanto los esquemas regionales ysubregionales preexistentes como las nuevasmodalidades de integración surgidas en los añosrecientes.
Es un esfuerzo de la Secretaría Permanente, que esrepetido anualmente, destinado a mantener unseguimiento actualizado del proceso de integraciónpara la consideración de los Estados Miembros yconsulta del público interesado. Tiene un carácterdinámico, es decir, no siempre se referirá a los mismostemas sino que serán incorporados otros, según laimportancia que adquieran durante el períodoconsiderado.
Cabe destacar, que esta labor ha sido realizada porun equipo de trabajo de la propia SecretaríaPermanente y el aporte de consultoresinternacionales, correspondiendo la coordinación,compilación y revisión de los textos al Dr. TelascoPulgar, Coordinador de Relaciones con OrganismosRegionales y Extrarregionales del SELA. 

Date of publication
novembre 2011

El enfoque SIAL surge a finales de la década de 1990 cuando un grupo de investigadores de instituciones francesas, como el CIRAD (Centre de Coopération Internationale en Recherche Agronomique pour le Développement) y el INRA (Institut National de la Recherche Agronomique).
El enfoque SIAL ofrece una perspectiva atractiva e innovadora en un contexto marcado por la emergencia de temas como: desarrollo sustentable, protección del medio ambiente, seguridad alimentaria y la nueva ruralidad, enmarcados todos por la puesta en marcha de políticas de descentralización y la revalorización de la escala territorial y del potencial de las zonas rurales para favorecer el desarrollo en los países del Sur.
Sin pretender la exhaustividad, en el documento se desarrolla un análisis del estado del arte del enfoque SIAL.En una primera sección del trabajo se identificará el origen conceptual del enfoque SIAL, su evolución y las principales aportaciones de este enfoque de análisis al campo del desarrollo rural. En una segunda parte se reflexionará en torno a la conceptualización del enfoque y su aplicación en el ámbito del desarrollo territorial. Finalmente, poniendo en perspectiva el conjunto de información recopilada, se avanzará sobre propuestas y futuras líneas de reflexión.

Date of publication
juin 2012

El documentos hace un análisis de los agrocombustibles en el  marco de los acuerdos comerciales de la UE con Centroamérica, Colombia y Perú, el impacto de la producción de materias primas destinadas a la producción de agrocumbustibles en los derechos humanos en Colombia y Guatemala y la situación de emergencia en comunidades indígenas y campesinas de ambos países.

Date of publication
septembre 2012

Este boletín se ha publicado en el marco de la Campaña CRECE de Oxfam y contiene una serie de artículos vinculados al desarrollo rural en la región. René Martínez, de la Fundación Jubileo, realiza un análisis sobre los desafíos y oportunidades de la agricultura en Bolivia en el marco de la inversión publica; Arantxa Guereña Tomás, en un artículo que resume un estudio realizado para la Campaña, plantea con algunas cifras la  transformación actual de las economías en Sudamérica, donde la agricultura ya no es la base de las mismas pero sí sigue siendo estratégica en cuanto al empleo, la balanza comercial, el crecimiento económico, equilibrio territorial y seguridad alimentaria. Maya Rivera Mazorco y Sergio Arispe Barrientos, plantean en su artículo una reflexión sobre las repercusiones de la volatilidad de precios en la alimentación boliviana y por último Oscar Bazoberry, coordinador general del IPDRS, plantea el desafío de mirar a la región para la implementación de políticas públicas u otras acciones en el ámbito del desarrollo rural, en su artículo Desarrollo rural en perspectiva sudamericana.
 

Date of publication
décembre 2013
Geographical focus

Esta publicación es realizada por el Foro Rural Mundial y el Programa Fida Mercosur Claeh con el objetivo de contribuir a la difusión del Año Internacional de la Agricultura Familiar 2014.
Las organizaciones editoras no asumen responsabilidad por las opiniones vertidas en los artículos firmados, ni comparten necesariamente las opiniones expresadas por sus authores.
Asimismo agradecen la colaboración brindada por la Asian Farmers’ Association / Asociación de Agricultores de Asia (AFA), la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI), el Instituto Africano de Desarrollo Económico y Social (INADES), el Ministerio de Desarrollo Agrario de Brasil y el Ministerio de Relaciones Exteriores de Uruguay para esta edición.

Date of publication
juillet 2014

La presente publicación presenta los resultados de tres investigaciones de tesis que pretenden indagar la política nacional de creación de empresas públicas, y como se están desarrollando en el caso agroalimentario en tres estudios de casos concretos: La Empresa Boliviana de Almendras (EBA), la empresa pública productiva Lacteos de Bolivia  (Lacteos Bol) y la Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (EMAPA), como una muestra representativa del rol que está cumpliendo el Estado como actor del sistema agroalimenticio y comercializador de alimentos en el mercado. ¿Cuáles son los beneficios y para quiénes son? ¿Cuáles son las principales dificultades que enfrentan? ¿Cuál y cómo es la participación de los productores y sus organizaciones? son algunas de las preguntas que se desarrollan a lo largo del texto permitiendo vislumbrar los éxitos, dificultades y desafíos que presentan estas empresas. Estos estudios aportan además elementos de reflexión y análisis en el contexto del desarrollo de la economía plural, y esperamos que contribuyan al debate sobre la convivencia entre sistemas de economía pública, social y solidaria y privada.

Date of publication
mars 2009

 COOPERACION INTERNACIONAL Y CRISIS FINANCIERA
 Vera Gianotten*
La actual crisis mundial, cuyas perspectivas día a día empeoran sin que nadie se atreva a vislumbrar su fin, está teniendo consecuencias sin precedentes en el mercado financiero global, pero sobre todo afectará de forma severa a los países empobrecidos del planeta.  
Según el documento "La reacción de los gobiernos de América Latina y el Caribe frente a la crisis internacional", de la CEPAL, de 2009, los países de esta región están poniendo en marcha una variedad de políticas contra cíclicas para enfrentar las crisis. Las medidas incluyen, entre otras, aumento de subsidios, disminución de impuestos e incremento del gasto público, en especial en infraestructura. Se prevé, por tanto, que América Latina experimentará una reducción de la demanda a sus exportaciones y, en muchos casos, un deterioro de los términos de intercambio. Además, enfrentará una disminución sustancial de ingresos por las remesas y crecientes dificultades para acceder al financiamiento internacional. Todo esto se da en un contexto de incertidumbre que deteriora los mercados de trabajo y afecta negativamente al consumo y la inversión.
Es previsible que la crisis financiera y la consiguiente recesión económica tengan efectos negativos para la cooperación internacional para el desarrollo, principalmente la que relaciona a instituciones no gubernamentales del norte con las del sur. En este artículo se analizan cinco amenazas que pueden afectar las relaciones de cooperación y que vienen de diferentes ámbitos y sectores: el emergente nacionalismo financiero, la disminución del Producto Interno Bruto (PIB) de los países europeos y EEUU, pérdidas por el colapso del mercado de acciones, nacionalismo del público europeo y estadounidense y posibles medidas de los gobiernos europeos y estadounidense.
1. Emergente nacionalismo financiero
EEUU y los países europeos van a cerrar su mercado financiero, atendiendo solamente inversiones nacionales. Por ello en el último Foro Económico Mundial se ha acordado, entre muchos otros enunciados de buena intención y poca implementación, reforzar la cooperación internacional a través de medidas como la de ayudar a los países emergentes y en desarrollo a lograr acceso al mercado financiero mundial, incluyendo instrumentos de liquidez y programas de apoyo; y asegurar que el Fondo Monetario Internacional (FMI), Banco Mundial (BM) y otros bancos multilaterales de desarrollo como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), tengan los recursos suficientes para continuar desempeñando su papel en la resolución de la crisis.
También se subrayó la importancia vital de rechazar el proteccionismo y de no volver atrás en tiempos de incertidumbre financiera. Sin embargo, a medida que la crisis financiera se está convirtiendo en una fuerte recesión económica, el debate y las respuestas políticas se alejan del ámbito internacional para centrarse en el nacional, con lo cual el acceso al financiamiento está cerrándose para los países en vía de desarrollo. Y, aunque por el momento las consecuencias negativas directas no son todavía tan dramáticas, los más pobres recibirán indirectamente los golpes más fuertes, después de haber sufrido también desproporcionadamente la crisis del cambio climático y el aumento de los precios de alimentos. Si además, los países en desarrollo van a tener menos inversiones, su economía perderá cualquier posibilidad de crecimiento.
El ´nacionalismo financiero´ implica, pues, que los países europeos y EEUU utilizan su dinero solamente para el mercado interno, por lo que los países en desarrollo, que no tienen la culpa de esta crisis, tendrán cada vez más dificultades de conseguir crédito.
2. Disminución del PIB
Los fondos europeos destinados para la cooperación al desarrollo van a sufrir reducciones, inevitablemente, debido a las reducciones de sus propios ingresos. El FMI pronostica que el crecimiento económico mundial será entre 1.5% y 2.5%, lo que significa que el PIB mundial se reducirá en 2009 entre 0.5% y 1.0% debido a las condiciones económicas y los pocos avances logrados hasta ahora para estabilizar el sistema financiero.
Los países europeos y EEUU sufrirán recesiones profundas con decrecimiento económico de alrededor del 3%. Holanda, Suecia y Dinamarca, tres países que cumplen fielmente con el acuerdo de las Naciones Unidas de destinar el 0.8% de su PIB para la cooperación al desarrollo, experimentarán un crecimiento negativo de su economía. Por lo tanto el monto absoluto para la cooperación bajará proporcionalmente. De hecho, el presupuesto de Holanda ya bajó 350 millones de euros y el compromiso de la Unión Europea de destinar el 0.56% del PIB está en cuestión debido a un mucho menor crecimiento económico que el esperado. El compromiso real en términos absolutos será de US$ 4.6 mil millones menos que lo proyectado para el 2010.
3. Pérdidas en acciones
Algunas fundaciones, agencias y otras organizaciones privadas de cooperación han invertido sus ahorros en acciones, con los cual, varias están reportando pérdidas de hasta un 40% de su capital. Por consiguiente, han tenido que reducir sustancialmente sus presupuestos destinados a actividades en los países en desarrollo. Las fundaciones ligadas a algunos bancos han sido las primeras en haber anunciado una gran reducción de su presupuesto. Estas fundaciones subvencionan principalmente proyectos  culturales (teatro, música, danza, literatura) en sus propios países y proyectos de desarrollo en los países receptores de ayuda. Es previsible que primero intenten reducir sus gastos de personal en las oficinas centrales, y luego lo hagan con los gastos destinados a los proyectos de desarrollo.
4. Nacionalismo
Aumentará sustancialmente el número de desempleados. En Inglaterra, por ejemplo, el número de desempleados ya ha sobrepasado los dos millones y más de 138.000 ingleses han perdido su empleo en febrero de este año, lo que significa el aumento más grande de los últimos 60 años. La crisis laboral puede tener efectos negativos sobre la voluntad de la población de seguir destinando dinero a la cooperación. Ya hay voces que quieren que los gobiernos implementen dos medidas: disminuir drásticamente el número de migrantes, porque estarían -supuestamente- quitando puestos de trabajo de los nacionales; y disminuir drásticamente la cantidad de dinero que el gobierno destina a la cooperación, o sea reducir el 0.8% del PIB.  
5. Políticas de los gobiernos
Las propuestas mencionadas en el acápite anterior tendrán eco en los gobiernos, dependiendo de los partidios políticos que actualmente forman los gobiernos en Europa y de los resultados de futuras elecciones. En situaciones de crisis, los partidos de derecha siempre han ganado, gracias a sus políticas nacionalistas, lo que supone bajar el porcentaje destinado a la cooperación y no dar dinero para proyectos grandes destinados a energía limpia, proyectos de comercio justo en países en vía de desarrollo. Mientras que los partidos políticos que siguen priorizando la solidaridad mundial y se oponen a esas medidas enfrentarán problemas electorales en un futuro próximo. No está nada claro qué posición tomarán cuando vean que su apoyo electoral esté disminuyendo.
En conclusión, los líderes mundiales se han comprometido a destinar US$ 16 mil millones para combatir la pobreza y el hambre, tal como fue acordado en las Metas del Milenio. El Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, ha dicho que esperaba que los Estados cumplan, pese a que un funcionario de la Unión Europea le había advertido que los donantes que prometen cumplir con sus compromisos, están mintiendo. En otras palabras, el cumplimiento de las Metas del Milenio está más lejos que nunca.
Parece claro que el año 2009 tendrá menos inversión social y más incertidumbre ante el impacto de la crisis financiera internacional. Las ONG deben prepararse para afrontar esta crisis que las obligará a apelar, una vez más, a su flexibilidad para adaptarse al nuevo contexto, proponiendo nuevas reglas de juego para la regulación y la protección de la economía local; y priorizar el sector productivo agrícola, al que actualmente sólo se destina el 4% de las inversiones de la cooperación.
 

Vera Gianotten es socióloga rural y trabaja como consultora independiente en Bolivia y otros países de América Latina. Actualmente forma parte del equipo de investigación de la Fundación TIERRA, Bolivia.

Date of publication
avril 2009
Geographical focus

 
Lo agropolitano: vision desde España
Jaime Izquierdo Vallina*
En la década de los ochenta del siglo XX se hizo patente en Europa el escepticismo sobre la eficacia de los instrumentos para el diseño de las políticas de desarrollo regional, ante la persistencia en la utilización de mecanismos, instrumentos y métodos que en gran medida habían sido sobrepasados por los cambios en las políticas económicas nacionales, como descentralización productiva, apertura económica, procesos de reestructuración y reconversiones industriales. Se generalizaron las críticas sobre los modelos industriales centralizados que no habían percibido como problema la producción de externalidades negativas en forma de contaminación o de ocupación de suelos; y en ese ambiente fueron aflorando alternativas, como la propuesta del desarrollo regional agropolitano de John Friedmann, que forma parte, como formulación temprana, de las nuevas formas de pensar y activar las opciones de desarrollo regional de actores por medio de recursos y capacidades de innovación propios.
¿Qué es lo agropolitano?
La reestructuración industrial hizo que regiones que antaño ocupaban una posición de centralidad destacada y emergieran otras en crecimiento, con capacidades específicas y flexibilidad para competir en el mercado internacional. Especialización flexible y distritos industriales redefinieron el marco de referencia y dieron origen a la segunda generación de políticas regionales de industrialización. En ese marco se impulsa la perspectiva de desarrollo regional agropolitano, todavía  pendiente de llevarse a la práctica basado en el reconocimiento de que “la nueva orientación no requiere necesariamente más recursos, sino aumentar la racionalidad (eco) sistémica en el uso de los recursos y programas existentes”.
Lo agropolitano corresponde a un territorio en el que se produce, según A. Baigorri, “la fusión entre lo  rural y lo urbano” y donde se percibe nítidamente “el predominio socioeconómico de lo urbano sobre una base física rural”. Sin embargo, la construcción de una región agropolitana necesita ir más allá, buscando en la fusión y complementariedad de lo rural y urbano un nuevo modelo genuino de desarrollo regional, inédito aún en Europa. Asturias, en España, es un ejemplo de ese modelo. Desde sus principales ciudades: Oviedo (220.000 Habitantes), Gijón (275.000), Avilés (83.000), Siero (50.000), Langreo (45.000) y Mieres (44.000), se llega en unos minutos a los pastizales de siega de la periferia,  donde invernan vacas; y un poco más allá rondan en primavera los osos.
La propuesta agropolitana ordena los espacios agrarios siguiendo una gradación territorial desde los ámbitos estrictamente urbanos y periurbanos, a los rurales más o menos intensificados y, finalmente, a los del rural campesino llamados, de forma inexacta, espacios naturales y para los que se asigna todavía una “política de protección” a todas luces insuficiente para prevenir y corregir los problemas ecológicos que propicia el abandono campesino y la atonía del desarrollo local. Por el contrario, en lo urbano, la idea de conservación de lo agrario es meramente testimonial, salvo incipientes iniciativas, como la puesta en marcha por el Ayuntamiento de Gijón de los huertos públicos.
No obstante, algunas ciudades innovadoras del mundo más desarrollado (Vancouver, París, Londres, Nueva York, Vitoria,…) están explorando los beneficios y las ventajas de incentivar la agricultura urbana, mientras otras, por razones diametralmente opuestas y derivadas de necesidad de alimentos, también han desarrollado la agricultura urbana, la cual, destinada al consumo de la propia ciudad es un fenómeno emergente en muchas partes del planeta. El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) estima que 800 millones de personas la practican en todo el mundo. Según un estudio llevado a cabo por este organismo “las ciudades producen ya la tercera parte de los alimentos consumidos por sus habitantes, fracción que probablemente aumentará en las próximas décadas, pues puede que la agricultura urbana sea actualmente más necesaria que nunca.”
En definitiva, la propuesta de desarrollo regional agropolitano se fundamenta en una superación de los planteamientos clásicos del manejo espacial metropolitano, basados en la concentración de actividad económica, la renuncia expresa a lo agrario como parte activa de la gestión de la periferia urbana y la profusión declarativa de políticas “proteccionistas” y “conservadoras”, insuficientes para preservar al territorio de la quiebra por abandono.
El futuro inmediato
En lo político, lo agropolitano no es sólo una propuesta gubernamental. Al contrario, implica antes que nada una posición activa de la ciudadanía en la resolución de los conflictos y la superación de los problemas. La conservación del patrimonio campesino requiere una movilización activa de los herederos, de los descendientes que ahora viven en las ciudades pero que conservan recuerdos de infancia, casa y tierras en la aldea. En lo cultural y social, es preciso trabajar sobre lo que Edgar Morin denomina “la alternancia ecosistémica”, apetencia cada vez más acusada de ciudadanos urbanos por el contacto temporal con el campo.
Esa alternancia ha sido el principal argumento que explica en Europa la aparición, auge y consolidación del turismo rural y la difusión de algunas propuestas residenciales en las áreas peri urbanas. El contacto con el campo circundante a las ciudades se desarrolla en distintos ciclos ya sean de periodicidad diaria (residencia), semanal (fin de semana) o estacional (vacaciones).
Mientras que la residencia en el campo es todavía “un privilegio de categorías extremadamente acomodadas, o de profesionales que no están constreñidos por un empleo de tipo urbano muy cerrado”, mientras que el gusto por la de de fin de semana y las vacaciones rurales, se han ido extendiendo por los distintos grupos sociales urbanos, llegando incluso ya a los más populares.
Morin plantea que la creciente interrelación de los ecosistemas sociales rural y urbano, motivada por la intensificación de flujos vinculados al ocio y al gusto por una “doble vía urbano-neo-arcaica”, lleva a predecir un futuro en estrecha integración “no como alternativa, sino como alternancia, no como compromiso sino como complementariedad”.  En consecuencia, grupos sociales urbanos cada vez más extensos y numerosos encuentran interés por la relajación fuera del ecosistema urbano, y se ganan el pan en este ecosistema.  Es satisfacción a su modo de vida en la alternancia de las dos “culturas”, incluso de los “dos cultos: el culto de la vida urbana moderna, de su intensidad y sus libertades, y el culto de la vida urbana rústica.”
En España, la mejora de la renta en la sociedad, de las comunicaciones y de la accesibilidad espacial, como consecuencia del desarrollo de infraestructuras y el incremento del parque automovilístico; y de los cambios en los estilos de vida, han servido para propiciar lo agropolitano que, sin duda, nos sitúa ante una nueva realidad social, espacial y cultural.
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* Experto en desarrollo territorial y autor de Asturias, región agropolitana: las relaciones campo-ciudad en la sociedad postindustrial. Editorial KRK. Oviedo – España. 2008. Actualmente es Asesor de la Ministra de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino de España.
Un documento más extenso del mismo autor, relacionado a este tema, puede verse en la sección Biblioteca bajo el título: "La perspectiva agropolitana: la gestión simbionte campo-ciudad en la política regional. Una visión desde España".
 

Date of publication
mai 2010

  * Rodrigo López Sánchez
Entrevista a Alberto Acosta acerca de la situación de los países en Sudamérica, la propuesta post extractivista y el desafío de la integración regional sudamericana para enfrentar el Cambio Climático.  
Alberto Acosta, economista, presidente de la Asamblea Constituyente y ministro de Energía y Minas de Ecuador, ha publicado recientemente el libro "La Maldición de la Abundancia" en el que a partir de la experiencia ecuatoriana, propone una reflexión profunda acerca del problema crítico que sufren los países ricos en recursos naturales, pero que continúan encadenados a la pobreza. Este libro analiza la realidad de los principales sectores extractivistas en el Ecuador y las razones de empujar una propuesta donde las riquezas naturales de la amazonía ecuatoriana no se exploten de manera convencional, generándose, en cambio, la necesidad de construir un nuevo modelo de desarrollo en base a la necesidad de alcanzar una economía post extractivista, con el objetivo de enfrentar asi los conflictos económicos, sociales y ambientales que se provocan y que en muchos casos traspasan las fronteras y afectan las relaciones de los países.   
¿A qué se debe tanta motivación en Sudamérica sobre los temas relacionados con el medio ambiente y el cambio climático?
En primer lugar yo creo que es muy importante tratar de hacer una lectura detenida de la realidad de cada uno de nuestros países. Nuestros países han sido países orientados al mercado mundial, como productores y exportadores de materias primas. Y no hemos conseguido resolver nuestros problemas, entonces algo no funciona aquí. Ni siquiera en Chile, donde se pueden presentar índices importantes de avance en la reducción de la pobreza,  puede decir que se está constituyendo una base que permita establecer una sociedad equitativa, porque la inequidad en Chile es enorme; y tampoco una base productiva sostenible, porque en Chile casi el 90% de sus exportaciones muestran un país que vende productos primarios con un poco de valor interno o valor agregado. Por eso el primer desafío es leer la realidad y tratar de comprender cuáles fueron los errores cometidos y cómo se pueden corregir.
El segundo punto que me parece fundamental es reconocer las limitaciones que el modelo de mercado empieza a tener ya, en términos del calentamiento global. No podemos seguir siendo países que exportamos la naturaleza, expulsándola y apropiándonos de ella, porque eso va seguir ahondando los problemas derivados de los cambios climáticos, que son cada vez más complicados.
Y un tercer asunto, que es clave, es que aún hay mucho por aprender de otras experiencias. Hay países que lograron responder a sus demandas de desarrollo aprovechando racionalmente de sus recursos naturales. No estoy diciendo que se puedan copiar esas experiencias, pero nos pueden ayudar mucho para ver cómo se enfrentaron los temas. Habría que estudiar, por ejemplo, los casos de Suecia, Noruega y Holanda, países que tuvieron recursos primarios y que a partir de su aprovechamiento fueron avanzando en la industrialización de sus economías y en la consolidación de una sociedad equitativa y de un Estado fuerte, vigoroso, capaz de ser el gestor o incluso actor de todo este proceso. Yo creo que se puede aprender mucho de muchos países, pero no se puede copiar nada de ninguno. Esta es una norma de orden.
Me parece básico y fundamental que en Ecuador se esté despejando esto como un tema de agenda. No es que esté en marcha un proceso post extractivista o post petrolero, de ninguna manera. Es un proceso de abierta disputa, en el cual hay fuerzas que están impulsándo la construcción de un proceso post extractivista y hay otras que están tratando de aferrarse, porque tratan de aferrarse,  a esta lógica tradicional de desarrollo en base a una economía extractivista. Yo creo que todavía la mayoría se aferra a esta lógica tradicional. Incluso el Gobierno en su mayoría y el propio Presidente, no logran dar el salto. El Presidente Correa habló mucho de post extractivismo, de una economía post petrolera en un momento, pero ahora no intenta ni siquiera dar ese salto, entonces no hay nada que esperar de Ecuador.
¿Cree que es posible llegar a universalizar  la propuesta post-extractivistas?
No sé si se podría hablar de universalizar la propuesta porque,  primero ¿cuál propuesta? La verdad es que ésta no existe porque la estamos construyendo. No veo que haya todavía elementos para universalizar nada. Pero lo que sí creo es que paulatinamente tenemos que ir dando pasos hacia una discusión sobre el concepto mismo de desarrollo, porque no sólo estamos enfrentando temas que tienen que ver con una economía post petrolera.
Hay que dar un paso más allá, hacia una economía post extractivista y empezar a pensar en lógicas del decrecimiento económico. Se pueden resolver los problemas sin incrementar el crecimiento, que representa una mayor presión ambiental, mayores destrozos ambientales y, naturalmente, se debería ir pensando en todo lo que sería el post desarrollo.
Habría que dar un paso hacia lo que Boaventura de Sousa Santos dice, como "acabar con el concepto mismo de desarrollo  y repensar la lógica desde otra realidad". Creo que Bolivia y Ecuador, con sus visiones del Buen Vivir o Vivir Bien, Sumak Kawsay y Suma Qamaña, tienen mucho que decir. Tenemos mucho que aportar, pero sin ninguna pretensión de contar con una receta indiscutible o una propuesta que pueda ser generalizada en todas partes. Si que puede ayudar a ver el mundo de otra manera, primero esa visión diferente tiene que ayudarnos a resolver nuestros problemas
¿Cómo evalúa los esfuerzos para enfrentar el cambio climático en Sudamérica?
No ha existido una verdadera voluntad política para una integración regional, en términos amplios y generales. Esa ha sido la tradición y la tragedia de Sudamérica. Hemos hablado de integración, sobre todo en los días de fiesta patria, nos acordamos de nuestros próceres, nos acordamos de Simón Bolívar y de todas las personas que han hablado de la patria grande pero en realidad no hemos dado pasos sustantivos para esa verdadera integración. Se está perdiendo una magnífica oportunidad que existió en los últimos años para que, con gobiernos de corte progresista, se avance más hacia la integración, y ésta no ha sido posible.
Hemos visto como particularmente Brasil y de alguna manera Argentina,  han sido copados por los países más grandes. Cuando se los invitó al Grupo de los 20 (G-20), ellos creían que ya habían pasado al rango de "potencias" y perdieron el contacto con sus bases latinoamericanas, con el resto de países latinoamericanos. Ellos (los países grandes) nos dejaron sin las naciones más fuertes y con capacidad de liderazgo,  y así vimos que, por ejemplo Brasil, tuvo un papel tristísimo en Copenhague, terminando por negociar con la China, India, Estados Unidos y Sudáfrica los temas de fondo. Esto puso en riesgo la esencia misma de las Naciones Unidas,  que es la búsqueda de consensos.
La participación de América Latina en Copenhague fue lamentable, hubo países que trataron de decir algo, como los del ALBA,  pero no hubo una propuesta regional,  y eso debería ser un mensaje muy claro para todos los países, medianos y pequeños, que deberían consolidar vínculos mucho más estrechos y trabajar en bloque. Si Brasil se desmarca y se distancia de la línea latinoamericana, el resto de países como Venezuela, Colombia, Perú y Ecuador deberían unirse en sus problemas comunes, tener lazos estrechos bilaterales y regionales, como entre Venezuela y Colombia o Perú y Venezuela. Sin embargo, hay muchos problemas y vamos divididos a esos encuentros.
¿Cómo puede enfrentar Sudamérica los desafíos del cambio climático?
Hay que tratar de identificar de una manera muy clara y honesta los temas comunes que tienen que ver con el calentamiento global en el Cono Sur y aquellos impactos que estamos recibiendo en América Latina. Ahí habría que preguntarnos ¿de dónde provienen los principales efectos de esos cambios climáticos?, ¿cuáles son las causas?,  no sólo los efectos.
Tampoco ver solamente los problemas que se generan en el norte, es decir Estados Unidos o Europa, sino también cuáles son los problemas que estamos generando nosotros. Yo creo que una posición latinoamericana coherente debería exigir rendición de cuentas a los países ricos y a los nuestros sobre qué están haciendo para contribuir al cambio climático.
El presidente Evo Morales habló de un tribunal de justicia climática. La idea es muy buena,  tratar de construir una institucionalidad ambiental que luego pueda tener un tribunal de justicia ambiental. Yo creo que esa podría ser una de las propuestas más interesantes, siempre y cuando no sea solo contra los países ricos, sino que también pida cuentas a nuestros países sobre lo que estamos haciendo, también nosotros, para demorar el proceso de deterioro ambiental.        
 
(*) Rodrigo López Sánchez es ingeniero ambiental con investigaciones en temas de Cambio Climático y sus impactos en Sudamérica. 
  

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