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Indigenous Peoples

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E-Boletín FPP Abril 2012 (PDF Version)

FPP

23 April, 2012

Estimados amigos:

La continua, a veces sutil, violencia de la conservación y el desarrollo contra los pueblos indígenas continúa, sin que le pongan freno ni siquiera en los altos niveles de los organismos más prestigiosos de las Naciones Unidas.

Este boletín de noticias incluye un artículo sobre el Fondo para el Medio Ambiente Mundial, el mecanismo internacional preferido para ayudar a los países en desarrollo a cumplir las obligaciones que han contraído en virtud del Convenio sobre la Diversidad Biológica de las Naciones Unidas, que va dando un tropezón detrás de otro, adoptando una política anticuada para los pueblos indígenas que está diseñada para “mitigar” los impactos en vez de para respetar los derechos que ya han sido afirmados por las Naciones Unidas. Mientras tanto, las organizaciones dedicadas a la conservación en el centro de África solamente apoyan de palabra el requisito de consultar a los pueblos indígenas antes de solicitar a la UNESCO que reconozca zonas protegidas declarándolas parte del Patrimonio Mundial.

Los pueblos indígenas que se están preparando para el XX aniversario de la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo de las Naciones Unidas están manifestando su preocupación ante la posibilidad de que se interprete una farsa similar en Río de Janeiro en junio, donde temen que la atención se centre en las promesas de la “economía verde” y eso fomente más la creación de empresas en vez de asegurar el respeto de sus derechos humanos. Todo eso está ocurriendo a pesar de que ya hace casi cinco años que la Asamblea General de las Naciones Unidas acordó “normas mínimas” de protección de los derechos de los pueblos indígenas y en el artículo 42 de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas dispuso explícitamente que los órganos de las Naciones Unidas “promoverán el respeto y la plena aplicación de las disposiciones de la presente Declaración”.

Y la contradicción es doble si tenemos en cuenta que estas mismas normas de las Naciones Unidas son las que se están aplicando de forma lenta pero segura a través de procesos nacionales y locales para solucionar problemas. El Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la situación de los derechos humanos y libertades fundamentales de los indígenas está trabajando duro para remediar los problemas del pueblo Teribe de Costa Rica, que se enfrenta a un reasentamiento forzoso debido a la represa El Diquís.

Las normas denominadas voluntarias de la Mesa Redonda sobre el Aceite de Palma Sostenible, que, de acuerdo con el régimen de derechos humanos de las Naciones Unidas, exigen que las empresas que son miembros de la mesa respeten los derechos consuetudinarios de las comunidades y su derecho a dar su consentimiento libre, previo e informado (CLPI), están ayudando al pueblo Vai del oeste de Liberia a mantener negociaciones con la empresa malaya transnacional Sime Darby, y parecen haber alentado al Gobierno liberiano a reconsiderar una política de desarrollo a todo costo y reemplazarla con un enfoque basado en los derechos. Esperemos que los pueblos de los bosques de la República Democrática del Congo, con cuyas tierras están especulando las agencias de corretaje de carbono, puedan conseguir ahora que sus derechos sean igualmente respetados por empresas como Wildlife Works Carbon, que se atribuye principios similares a través de la Norma de Carbono Verificado (Verified Carbon Standard).

Todos sabemos que el denominado desarrollo sostenible solo funciona si se respetan los derechos de los pueblos. Necesitamos que la reflexión conjunta de las Naciones Unidas lo hagan realidad. La conferencia Río+20 de junio sería un buen lugar para hacerlo evidente.

Marcus Colchester, Director

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