Rodrigo Tot: el defensor de la tierra ante la explotación minera

25 Abril 2017
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Premio Goldman para uno de los activistas que hacen frente a las grandes empresas mineras y los políticos corruptos en Guatemala

 

La Fundación Ambiental Goldman ha concedido este año uno de sos prestigiosos galardones -considerados como los ‘premios Nobel del medio ambiente’- al activista Rodrigo Tot, uno de los más destacados defensores de la naturaleza y los derechos de los pueblos de Centroamérica.

Durante más de dos décadas, Rodrigo Tot ha ayudado a comunidades aborígenes como las que habitan la zona de Agua Caliente, en Guatemala, a mantener sus derechos y su calidad de vida ante las presiones de las grandes compañías mineras y los poderes políticos. Su trabajo consiguió, por ejemplo, una resolución judicial que sentó un precedente histórico; por la que se ordenó al gobierno de Guatemala a emitir títulos de propiedad para el pueblo Q’eqchi y evitó que la destructiva minería de níquel se expandiera a su comunidad.

Historia de resistencia

Las poblaciones de Agua Caliente se defienden de la ocupación y la contaminación provocada por las empresas mineras

El lago Izabal, el lago más grande de Guatemala, y sus tierras circundantes en El Estor, son un lugar de vital importancia para el pueblo indígena Q’eqchi. Como descendientes de los antiguos mayas, los Q’eqchi mantienen su vida cultivando y pescando. Defendieron su territorio de los colonos españoles en el siglo XVI y, cientos de años más tarde, están luchando por su tierra una vez más, esta vez contra su propio gobierno y las empresas multinacionales interesadas en explotar los depósitos de níquel en sus tierras.

En la década de 1960, el gobierno guatemalteco comenzó a otorgar permisos a mineras multinacionales en un intento de sacar tajada a los precios del níquel en aumento. Entre las minas establecidas durante esta fiebre estaba la mina Fénix. Dejó de operar en los años ochenta cuando el precio del níquel se estrelló, pero no antes de descargar aguas residuales no tratadas en el lago Izabal y convertirlo en el lago más contaminado del país.

El precio global del níquel se recuperó y, en 2006, las empresas mineras regresaron a El Estor. El gobierno emitió un permiso no sólo para que reinicien la mina Fénix, sino que también expandan sus operaciones en la aldea Q’eqchi de Agua Caliente. Las fuerzas de seguridad de la empresa comenzaron a expulsar a la gente de sus tierras, violando los tratados internacionales que requieren el consentimiento libre, previo e informado de las comunidades indígenas.

Un líder indígena Q’eqchi, Rodrigo Tot, de 59 años, nació en el centro de Guatemala justo cuando el boom minero de los años 60 estaba en marcha. Después de perder a sus padres a una edad temprana, se mudó a vivir con sus parientes en Agua Caliente cuando tenía 12 años. El pequeño pueblo llegó a ser su hogar donde creció, aprendió a cultivar, se casó y crio a sus hijos.

Enfrentándose al poder

La documentación oficial fue manipulada en un intento de anular la propiedad de la tierra de los campesinos

Tot nunca recibió educación formal, pero aprendió a hablar español escuchando a otros – una habilidad valiosa para una comunidad indígena que estaba culturalmente privada de los derechos disfrutados por el resto del país. Tot recuerda cómo funcionarios del gobierno y de la compañía nunca hablaron con la comunidad local sobre las minas. Los Q’eqchi sólo se enteraron cuando los mineros llegaron a su tierra para comenzar a trabajar.

El miedo comenzó a propagarse por la comunidad. La gente estaba preocupada de perder su tierra y con ella, su sustento. Tot vio la necesidad de comenzar a reunir pruebas de posesión Q’eqchi de las tierras y, en 2002, como el presidente electo de Agua Caliente, trajo estos documentos al gobierno y solicitó títulos de tierras. Para su consternación, descubrió que varias páginas del catastro oficial habían sido borradas o destruidas en un intento deliberado de negar a su pueblo sus derechos sobre las tierras.

Un fallo inesperado

El siguiente recurso para la comunidad fue someter a juicio al gobierno. Tot encontró apoyo legal con el Centro de Recursos para la Ley Indígena (ILRC- por sus siglas en inglés), localizado en los EE.UU., y Defensoria Q’eqchi, una pequeña organización de derechos humanos en Guatemala. El equipo pasó años preparando su caso para establecer las reclamaciones legales a la tierra de la comunidad, incluyendo un estudio geográfico de Agua Caliente y la cadena de propiedad de la tierra. Como una de las pocas personas de Agua Caliente que hablaba español, Tot tradujo todos los detalles de los trámites para la comunidad, organizó reuniones para ayudar a reunir evidencia y contestó las preguntas de los aldeanos.

El 8 de febrero de 2011, dos años después de que la comunidad de Agua Caliente presentó su demanda, el Tribunal Constitucional emitió una decisión histórica. Reconociendo los derechos de propiedad colectiva de los Q’eqchi, el tribunal ordenó al gobierno que reemplazara las páginas que faltan del registro y expidiera títulos de propiedad a los habitantes de Agua Caliente. La sentencia fue una sorpresa para los activistas ambientales e indígenas de todo el mundo que eran bien conscientes de la corrupción en el sistema legal de Guatemala y no confiaban en la capacidad de la corte para ver lo atroz que habían sido estas violaciones.

Represalias familiares

Uno de los hijos de Rodrigo Tot murió y otro resulto gravemente herido en un supuesto robo que podría haber sido un acto de represalia

La victoria ha sido lograda con un enorme costo personal para Tot. En 2012, dos de sus hijos se encontraban en un autobús a la Ciudad de Guatemala cuando recibieron disparos en lo que parecía ser un robo escenificado. Uno de ellos murió y el otro sobrevivió con graves heridas.

Mientras tanto, la búsqueda de Tot y su comunidad para asegurar los títulos de tierras continúa. El gobierno todavía tiene por hacer cumplir la decisión de la corte y la compañía minera continuó llevando adelante su extensión. En respuesta, Tot estableció un grupo de vigilancia comunitaria para mantener a raya a los intrusos. En 2014, las fuerzas de seguridad intentaron entrar en el pueblo, pero se retiraron después de un pacífico enfrentamiento dirigido por Rodrigo Tot. No han vuelto desde entonces. El caso ha sido priorizado y está siendo investigado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. JEC.