Europa

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Date of publication
Marzo 2009

 COOPERACION INTERNACIONAL Y CRISIS FINANCIERA
 Vera Gianotten*
La actual crisis mundial, cuyas perspectivas día a día empeoran sin que nadie se atreva a vislumbrar su fin, está teniendo consecuencias sin precedentes en el mercado financiero global, pero sobre todo afectará de forma severa a los países empobrecidos del planeta.  
Según el documento "La reacción de los gobiernos de América Latina y el Caribe frente a la crisis internacional", de la CEPAL, de 2009, los países de esta región están poniendo en marcha una variedad de políticas contra cíclicas para enfrentar las crisis. Las medidas incluyen, entre otras, aumento de subsidios, disminución de impuestos e incremento del gasto público, en especial en infraestructura. Se prevé, por tanto, que América Latina experimentará una reducción de la demanda a sus exportaciones y, en muchos casos, un deterioro de los términos de intercambio. Además, enfrentará una disminución sustancial de ingresos por las remesas y crecientes dificultades para acceder al financiamiento internacional. Todo esto se da en un contexto de incertidumbre que deteriora los mercados de trabajo y afecta negativamente al consumo y la inversión.
Es previsible que la crisis financiera y la consiguiente recesión económica tengan efectos negativos para la cooperación internacional para el desarrollo, principalmente la que relaciona a instituciones no gubernamentales del norte con las del sur. En este artículo se analizan cinco amenazas que pueden afectar las relaciones de cooperación y que vienen de diferentes ámbitos y sectores: el emergente nacionalismo financiero, la disminución del Producto Interno Bruto (PIB) de los países europeos y EEUU, pérdidas por el colapso del mercado de acciones, nacionalismo del público europeo y estadounidense y posibles medidas de los gobiernos europeos y estadounidense.
1. Emergente nacionalismo financiero
EEUU y los países europeos van a cerrar su mercado financiero, atendiendo solamente inversiones nacionales. Por ello en el último Foro Económico Mundial se ha acordado, entre muchos otros enunciados de buena intención y poca implementación, reforzar la cooperación internacional a través de medidas como la de ayudar a los países emergentes y en desarrollo a lograr acceso al mercado financiero mundial, incluyendo instrumentos de liquidez y programas de apoyo; y asegurar que el Fondo Monetario Internacional (FMI), Banco Mundial (BM) y otros bancos multilaterales de desarrollo como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), tengan los recursos suficientes para continuar desempeñando su papel en la resolución de la crisis.
También se subrayó la importancia vital de rechazar el proteccionismo y de no volver atrás en tiempos de incertidumbre financiera. Sin embargo, a medida que la crisis financiera se está convirtiendo en una fuerte recesión económica, el debate y las respuestas políticas se alejan del ámbito internacional para centrarse en el nacional, con lo cual el acceso al financiamiento está cerrándose para los países en vía de desarrollo. Y, aunque por el momento las consecuencias negativas directas no son todavía tan dramáticas, los más pobres recibirán indirectamente los golpes más fuertes, después de haber sufrido también desproporcionadamente la crisis del cambio climático y el aumento de los precios de alimentos. Si además, los países en desarrollo van a tener menos inversiones, su economía perderá cualquier posibilidad de crecimiento.
El ´nacionalismo financiero´ implica, pues, que los países europeos y EEUU utilizan su dinero solamente para el mercado interno, por lo que los países en desarrollo, que no tienen la culpa de esta crisis, tendrán cada vez más dificultades de conseguir crédito.
2. Disminución del PIB
Los fondos europeos destinados para la cooperación al desarrollo van a sufrir reducciones, inevitablemente, debido a las reducciones de sus propios ingresos. El FMI pronostica que el crecimiento económico mundial será entre 1.5% y 2.5%, lo que significa que el PIB mundial se reducirá en 2009 entre 0.5% y 1.0% debido a las condiciones económicas y los pocos avances logrados hasta ahora para estabilizar el sistema financiero.
Los países europeos y EEUU sufrirán recesiones profundas con decrecimiento económico de alrededor del 3%. Holanda, Suecia y Dinamarca, tres países que cumplen fielmente con el acuerdo de las Naciones Unidas de destinar el 0.8% de su PIB para la cooperación al desarrollo, experimentarán un crecimiento negativo de su economía. Por lo tanto el monto absoluto para la cooperación bajará proporcionalmente. De hecho, el presupuesto de Holanda ya bajó 350 millones de euros y el compromiso de la Unión Europea de destinar el 0.56% del PIB está en cuestión debido a un mucho menor crecimiento económico que el esperado. El compromiso real en términos absolutos será de US$ 4.6 mil millones menos que lo proyectado para el 2010.
3. Pérdidas en acciones
Algunas fundaciones, agencias y otras organizaciones privadas de cooperación han invertido sus ahorros en acciones, con los cual, varias están reportando pérdidas de hasta un 40% de su capital. Por consiguiente, han tenido que reducir sustancialmente sus presupuestos destinados a actividades en los países en desarrollo. Las fundaciones ligadas a algunos bancos han sido las primeras en haber anunciado una gran reducción de su presupuesto. Estas fundaciones subvencionan principalmente proyectos  culturales (teatro, música, danza, literatura) en sus propios países y proyectos de desarrollo en los países receptores de ayuda. Es previsible que primero intenten reducir sus gastos de personal en las oficinas centrales, y luego lo hagan con los gastos destinados a los proyectos de desarrollo.
4. Nacionalismo
Aumentará sustancialmente el número de desempleados. En Inglaterra, por ejemplo, el número de desempleados ya ha sobrepasado los dos millones y más de 138.000 ingleses han perdido su empleo en febrero de este año, lo que significa el aumento más grande de los últimos 60 años. La crisis laboral puede tener efectos negativos sobre la voluntad de la población de seguir destinando dinero a la cooperación. Ya hay voces que quieren que los gobiernos implementen dos medidas: disminuir drásticamente el número de migrantes, porque estarían -supuestamente- quitando puestos de trabajo de los nacionales; y disminuir drásticamente la cantidad de dinero que el gobierno destina a la cooperación, o sea reducir el 0.8% del PIB.  
5. Políticas de los gobiernos
Las propuestas mencionadas en el acápite anterior tendrán eco en los gobiernos, dependiendo de los partidios políticos que actualmente forman los gobiernos en Europa y de los resultados de futuras elecciones. En situaciones de crisis, los partidos de derecha siempre han ganado, gracias a sus políticas nacionalistas, lo que supone bajar el porcentaje destinado a la cooperación y no dar dinero para proyectos grandes destinados a energía limpia, proyectos de comercio justo en países en vía de desarrollo. Mientras que los partidos políticos que siguen priorizando la solidaridad mundial y se oponen a esas medidas enfrentarán problemas electorales en un futuro próximo. No está nada claro qué posición tomarán cuando vean que su apoyo electoral esté disminuyendo.
En conclusión, los líderes mundiales se han comprometido a destinar US$ 16 mil millones para combatir la pobreza y el hambre, tal como fue acordado en las Metas del Milenio. El Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, ha dicho que esperaba que los Estados cumplan, pese a que un funcionario de la Unión Europea le había advertido que los donantes que prometen cumplir con sus compromisos, están mintiendo. En otras palabras, el cumplimiento de las Metas del Milenio está más lejos que nunca.
Parece claro que el año 2009 tendrá menos inversión social y más incertidumbre ante el impacto de la crisis financiera internacional. Las ONG deben prepararse para afrontar esta crisis que las obligará a apelar, una vez más, a su flexibilidad para adaptarse al nuevo contexto, proponiendo nuevas reglas de juego para la regulación y la protección de la economía local; y priorizar el sector productivo agrícola, al que actualmente sólo se destina el 4% de las inversiones de la cooperación.
 

Vera Gianotten es socióloga rural y trabaja como consultora independiente en Bolivia y otros países de América Latina. Actualmente forma parte del equipo de investigación de la Fundación TIERRA, Bolivia.

Date of publication
Abril 2009
Geographical focus

 
Lo agropolitano: vision desde España
Jaime Izquierdo Vallina*
En la década de los ochenta del siglo XX se hizo patente en Europa el escepticismo sobre la eficacia de los instrumentos para el diseño de las políticas de desarrollo regional, ante la persistencia en la utilización de mecanismos, instrumentos y métodos que en gran medida habían sido sobrepasados por los cambios en las políticas económicas nacionales, como descentralización productiva, apertura económica, procesos de reestructuración y reconversiones industriales. Se generalizaron las críticas sobre los modelos industriales centralizados que no habían percibido como problema la producción de externalidades negativas en forma de contaminación o de ocupación de suelos; y en ese ambiente fueron aflorando alternativas, como la propuesta del desarrollo regional agropolitano de John Friedmann, que forma parte, como formulación temprana, de las nuevas formas de pensar y activar las opciones de desarrollo regional de actores por medio de recursos y capacidades de innovación propios.
¿Qué es lo agropolitano?
La reestructuración industrial hizo que regiones que antaño ocupaban una posición de centralidad destacada y emergieran otras en crecimiento, con capacidades específicas y flexibilidad para competir en el mercado internacional. Especialización flexible y distritos industriales redefinieron el marco de referencia y dieron origen a la segunda generación de políticas regionales de industrialización. En ese marco se impulsa la perspectiva de desarrollo regional agropolitano, todavía  pendiente de llevarse a la práctica basado en el reconocimiento de que “la nueva orientación no requiere necesariamente más recursos, sino aumentar la racionalidad (eco) sistémica en el uso de los recursos y programas existentes”.
Lo agropolitano corresponde a un territorio en el que se produce, según A. Baigorri, “la fusión entre lo  rural y lo urbano” y donde se percibe nítidamente “el predominio socioeconómico de lo urbano sobre una base física rural”. Sin embargo, la construcción de una región agropolitana necesita ir más allá, buscando en la fusión y complementariedad de lo rural y urbano un nuevo modelo genuino de desarrollo regional, inédito aún en Europa. Asturias, en España, es un ejemplo de ese modelo. Desde sus principales ciudades: Oviedo (220.000 Habitantes), Gijón (275.000), Avilés (83.000), Siero (50.000), Langreo (45.000) y Mieres (44.000), se llega en unos minutos a los pastizales de siega de la periferia,  donde invernan vacas; y un poco más allá rondan en primavera los osos.
La propuesta agropolitana ordena los espacios agrarios siguiendo una gradación territorial desde los ámbitos estrictamente urbanos y periurbanos, a los rurales más o menos intensificados y, finalmente, a los del rural campesino llamados, de forma inexacta, espacios naturales y para los que se asigna todavía una “política de protección” a todas luces insuficiente para prevenir y corregir los problemas ecológicos que propicia el abandono campesino y la atonía del desarrollo local. Por el contrario, en lo urbano, la idea de conservación de lo agrario es meramente testimonial, salvo incipientes iniciativas, como la puesta en marcha por el Ayuntamiento de Gijón de los huertos públicos.
No obstante, algunas ciudades innovadoras del mundo más desarrollado (Vancouver, París, Londres, Nueva York, Vitoria,…) están explorando los beneficios y las ventajas de incentivar la agricultura urbana, mientras otras, por razones diametralmente opuestas y derivadas de necesidad de alimentos, también han desarrollado la agricultura urbana, la cual, destinada al consumo de la propia ciudad es un fenómeno emergente en muchas partes del planeta. El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) estima que 800 millones de personas la practican en todo el mundo. Según un estudio llevado a cabo por este organismo “las ciudades producen ya la tercera parte de los alimentos consumidos por sus habitantes, fracción que probablemente aumentará en las próximas décadas, pues puede que la agricultura urbana sea actualmente más necesaria que nunca.”
En definitiva, la propuesta de desarrollo regional agropolitano se fundamenta en una superación de los planteamientos clásicos del manejo espacial metropolitano, basados en la concentración de actividad económica, la renuncia expresa a lo agrario como parte activa de la gestión de la periferia urbana y la profusión declarativa de políticas “proteccionistas” y “conservadoras”, insuficientes para preservar al territorio de la quiebra por abandono.
El futuro inmediato
En lo político, lo agropolitano no es sólo una propuesta gubernamental. Al contrario, implica antes que nada una posición activa de la ciudadanía en la resolución de los conflictos y la superación de los problemas. La conservación del patrimonio campesino requiere una movilización activa de los herederos, de los descendientes que ahora viven en las ciudades pero que conservan recuerdos de infancia, casa y tierras en la aldea. En lo cultural y social, es preciso trabajar sobre lo que Edgar Morin denomina “la alternancia ecosistémica”, apetencia cada vez más acusada de ciudadanos urbanos por el contacto temporal con el campo.
Esa alternancia ha sido el principal argumento que explica en Europa la aparición, auge y consolidación del turismo rural y la difusión de algunas propuestas residenciales en las áreas peri urbanas. El contacto con el campo circundante a las ciudades se desarrolla en distintos ciclos ya sean de periodicidad diaria (residencia), semanal (fin de semana) o estacional (vacaciones).
Mientras que la residencia en el campo es todavía “un privilegio de categorías extremadamente acomodadas, o de profesionales que no están constreñidos por un empleo de tipo urbano muy cerrado”, mientras que el gusto por la de de fin de semana y las vacaciones rurales, se han ido extendiendo por los distintos grupos sociales urbanos, llegando incluso ya a los más populares.
Morin plantea que la creciente interrelación de los ecosistemas sociales rural y urbano, motivada por la intensificación de flujos vinculados al ocio y al gusto por una “doble vía urbano-neo-arcaica”, lleva a predecir un futuro en estrecha integración “no como alternativa, sino como alternancia, no como compromiso sino como complementariedad”.  En consecuencia, grupos sociales urbanos cada vez más extensos y numerosos encuentran interés por la relajación fuera del ecosistema urbano, y se ganan el pan en este ecosistema.  Es satisfacción a su modo de vida en la alternancia de las dos “culturas”, incluso de los “dos cultos: el culto de la vida urbana moderna, de su intensidad y sus libertades, y el culto de la vida urbana rústica.”
En España, la mejora de la renta en la sociedad, de las comunicaciones y de la accesibilidad espacial, como consecuencia del desarrollo de infraestructuras y el incremento del parque automovilístico; y de los cambios en los estilos de vida, han servido para propiciar lo agropolitano que, sin duda, nos sitúa ante una nueva realidad social, espacial y cultural.
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* Experto en desarrollo territorial y autor de Asturias, región agropolitana: las relaciones campo-ciudad en la sociedad postindustrial. Editorial KRK. Oviedo – España. 2008. Actualmente es Asesor de la Ministra de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino de España.
Un documento más extenso del mismo autor, relacionado a este tema, puede verse en la sección Biblioteca bajo el título: "La perspectiva agropolitana: la gestión simbionte campo-ciudad en la política regional. Una visión desde España".
 

Date of publication
Mayo 2010

  * Rodrigo López Sánchez
Entrevista a Alberto Acosta acerca de la situación de los países en Sudamérica, la propuesta post extractivista y el desafío de la integración regional sudamericana para enfrentar el Cambio Climático.  
Alberto Acosta, economista, presidente de la Asamblea Constituyente y ministro de Energía y Minas de Ecuador, ha publicado recientemente el libro "La Maldición de la Abundancia" en el que a partir de la experiencia ecuatoriana, propone una reflexión profunda acerca del problema crítico que sufren los países ricos en recursos naturales, pero que continúan encadenados a la pobreza. Este libro analiza la realidad de los principales sectores extractivistas en el Ecuador y las razones de empujar una propuesta donde las riquezas naturales de la amazonía ecuatoriana no se exploten de manera convencional, generándose, en cambio, la necesidad de construir un nuevo modelo de desarrollo en base a la necesidad de alcanzar una economía post extractivista, con el objetivo de enfrentar asi los conflictos económicos, sociales y ambientales que se provocan y que en muchos casos traspasan las fronteras y afectan las relaciones de los países.   
¿A qué se debe tanta motivación en Sudamérica sobre los temas relacionados con el medio ambiente y el cambio climático?
En primer lugar yo creo que es muy importante tratar de hacer una lectura detenida de la realidad de cada uno de nuestros países. Nuestros países han sido países orientados al mercado mundial, como productores y exportadores de materias primas. Y no hemos conseguido resolver nuestros problemas, entonces algo no funciona aquí. Ni siquiera en Chile, donde se pueden presentar índices importantes de avance en la reducción de la pobreza,  puede decir que se está constituyendo una base que permita establecer una sociedad equitativa, porque la inequidad en Chile es enorme; y tampoco una base productiva sostenible, porque en Chile casi el 90% de sus exportaciones muestran un país que vende productos primarios con un poco de valor interno o valor agregado. Por eso el primer desafío es leer la realidad y tratar de comprender cuáles fueron los errores cometidos y cómo se pueden corregir.
El segundo punto que me parece fundamental es reconocer las limitaciones que el modelo de mercado empieza a tener ya, en términos del calentamiento global. No podemos seguir siendo países que exportamos la naturaleza, expulsándola y apropiándonos de ella, porque eso va seguir ahondando los problemas derivados de los cambios climáticos, que son cada vez más complicados.
Y un tercer asunto, que es clave, es que aún hay mucho por aprender de otras experiencias. Hay países que lograron responder a sus demandas de desarrollo aprovechando racionalmente de sus recursos naturales. No estoy diciendo que se puedan copiar esas experiencias, pero nos pueden ayudar mucho para ver cómo se enfrentaron los temas. Habría que estudiar, por ejemplo, los casos de Suecia, Noruega y Holanda, países que tuvieron recursos primarios y que a partir de su aprovechamiento fueron avanzando en la industrialización de sus economías y en la consolidación de una sociedad equitativa y de un Estado fuerte, vigoroso, capaz de ser el gestor o incluso actor de todo este proceso. Yo creo que se puede aprender mucho de muchos países, pero no se puede copiar nada de ninguno. Esta es una norma de orden.
Me parece básico y fundamental que en Ecuador se esté despejando esto como un tema de agenda. No es que esté en marcha un proceso post extractivista o post petrolero, de ninguna manera. Es un proceso de abierta disputa, en el cual hay fuerzas que están impulsándo la construcción de un proceso post extractivista y hay otras que están tratando de aferrarse, porque tratan de aferrarse,  a esta lógica tradicional de desarrollo en base a una economía extractivista. Yo creo que todavía la mayoría se aferra a esta lógica tradicional. Incluso el Gobierno en su mayoría y el propio Presidente, no logran dar el salto. El Presidente Correa habló mucho de post extractivismo, de una economía post petrolera en un momento, pero ahora no intenta ni siquiera dar ese salto, entonces no hay nada que esperar de Ecuador.
¿Cree que es posible llegar a universalizar  la propuesta post-extractivistas?
No sé si se podría hablar de universalizar la propuesta porque,  primero ¿cuál propuesta? La verdad es que ésta no existe porque la estamos construyendo. No veo que haya todavía elementos para universalizar nada. Pero lo que sí creo es que paulatinamente tenemos que ir dando pasos hacia una discusión sobre el concepto mismo de desarrollo, porque no sólo estamos enfrentando temas que tienen que ver con una economía post petrolera.
Hay que dar un paso más allá, hacia una economía post extractivista y empezar a pensar en lógicas del decrecimiento económico. Se pueden resolver los problemas sin incrementar el crecimiento, que representa una mayor presión ambiental, mayores destrozos ambientales y, naturalmente, se debería ir pensando en todo lo que sería el post desarrollo.
Habría que dar un paso hacia lo que Boaventura de Sousa Santos dice, como "acabar con el concepto mismo de desarrollo  y repensar la lógica desde otra realidad". Creo que Bolivia y Ecuador, con sus visiones del Buen Vivir o Vivir Bien, Sumak Kawsay y Suma Qamaña, tienen mucho que decir. Tenemos mucho que aportar, pero sin ninguna pretensión de contar con una receta indiscutible o una propuesta que pueda ser generalizada en todas partes. Si que puede ayudar a ver el mundo de otra manera, primero esa visión diferente tiene que ayudarnos a resolver nuestros problemas
¿Cómo evalúa los esfuerzos para enfrentar el cambio climático en Sudamérica?
No ha existido una verdadera voluntad política para una integración regional, en términos amplios y generales. Esa ha sido la tradición y la tragedia de Sudamérica. Hemos hablado de integración, sobre todo en los días de fiesta patria, nos acordamos de nuestros próceres, nos acordamos de Simón Bolívar y de todas las personas que han hablado de la patria grande pero en realidad no hemos dado pasos sustantivos para esa verdadera integración. Se está perdiendo una magnífica oportunidad que existió en los últimos años para que, con gobiernos de corte progresista, se avance más hacia la integración, y ésta no ha sido posible.
Hemos visto como particularmente Brasil y de alguna manera Argentina,  han sido copados por los países más grandes. Cuando se los invitó al Grupo de los 20 (G-20), ellos creían que ya habían pasado al rango de "potencias" y perdieron el contacto con sus bases latinoamericanas, con el resto de países latinoamericanos. Ellos (los países grandes) nos dejaron sin las naciones más fuertes y con capacidad de liderazgo,  y así vimos que, por ejemplo Brasil, tuvo un papel tristísimo en Copenhague, terminando por negociar con la China, India, Estados Unidos y Sudáfrica los temas de fondo. Esto puso en riesgo la esencia misma de las Naciones Unidas,  que es la búsqueda de consensos.
La participación de América Latina en Copenhague fue lamentable, hubo países que trataron de decir algo, como los del ALBA,  pero no hubo una propuesta regional,  y eso debería ser un mensaje muy claro para todos los países, medianos y pequeños, que deberían consolidar vínculos mucho más estrechos y trabajar en bloque. Si Brasil se desmarca y se distancia de la línea latinoamericana, el resto de países como Venezuela, Colombia, Perú y Ecuador deberían unirse en sus problemas comunes, tener lazos estrechos bilaterales y regionales, como entre Venezuela y Colombia o Perú y Venezuela. Sin embargo, hay muchos problemas y vamos divididos a esos encuentros.
¿Cómo puede enfrentar Sudamérica los desafíos del cambio climático?
Hay que tratar de identificar de una manera muy clara y honesta los temas comunes que tienen que ver con el calentamiento global en el Cono Sur y aquellos impactos que estamos recibiendo en América Latina. Ahí habría que preguntarnos ¿de dónde provienen los principales efectos de esos cambios climáticos?, ¿cuáles son las causas?,  no sólo los efectos.
Tampoco ver solamente los problemas que se generan en el norte, es decir Estados Unidos o Europa, sino también cuáles son los problemas que estamos generando nosotros. Yo creo que una posición latinoamericana coherente debería exigir rendición de cuentas a los países ricos y a los nuestros sobre qué están haciendo para contribuir al cambio climático.
El presidente Evo Morales habló de un tribunal de justicia climática. La idea es muy buena,  tratar de construir una institucionalidad ambiental que luego pueda tener un tribunal de justicia ambiental. Yo creo que esa podría ser una de las propuestas más interesantes, siempre y cuando no sea solo contra los países ricos, sino que también pida cuentas a nuestros países sobre lo que estamos haciendo, también nosotros, para demorar el proceso de deterioro ambiental.        
 
(*) Rodrigo López Sánchez es ingeniero ambiental con investigaciones en temas de Cambio Climático y sus impactos en Sudamérica. 
  

Date of publication
Diciembre 2010

* Asier Hernando Malax-Echevarria
Las expectativas con las que se iba a Cancún no eran las mismas que las de Copenhague, más bien todo lo contrario. No son pocas las voces que insistían en el fracaso de Cancún y, por ende, el fin del multilateralismo para las discusiones sobre cambio climático. Los resultados de las últimas elecciones en los Estados Unidos de Norteamérica (EEUU), con un mayor poder para los republicanos y la primera intervención de Japón en la plenaria de la 16ª Conferencia de las Partes (COP16), declarando su rechazo a la renovación del segundo mandato del Protocolo de Kyoto presagiaban el peor de los escenarios.
Cómo se llegó a Cancún?
Desde que en marzo de 1995, en Berlín, Alemania se realizó la primera de una serie de 16 conferencias con participación de representaciones de los Estados parte que constituyen la Organización de las Naciones Unidas (ONU). El camino ha sido largo y azaroso, transitando entre esperanzas, desilusiones y desconciertos.  
Si bien la reunión de Cancún es un eslabón más en la larga cadena de encuentros y desencuentros entre las naciones del mundo y sus acuerdos (y confrontaciones) sobre el cambio climático, su antecedente inmediato fue la reunión de Copenhague. La 15ª Conferencia de las Partes (COP15), realizada hace apenas un año, en diciembre de 2009, en Copenhague, Dinamarca, concluyó con negociaciones fallidas, que, a despecho de las muchas esperanzas puestas en el encuentro,  terminaron sin ningún tipo de acuerdo internacional justo, ambicioso ni vinculante.
Con esos antecedentes se entiende que muchos países hicieran de agoreros sobre la conferencia de Cancún, los últimos meses, en una especie de crónica de una muerte anunciada. EEUU ha venido insistiendo en que el proceso de negociación en el marco de las Naciones Unidas no servía, al punto que sus disputas con China para que reduzca las emisiones (y lo demuestre!) y, la presión del gigante asiático para que EEUU garantice los fondos para el financiamiento climático hacía prever un empate a cero, en el que el principal perdedor sería la propia ONU.
¿Qué es el protocolo de Kyoto?
El Protocolo de Kyoto sobre el cambio climático es "un acuerdo internacional que tiene por objetivo reducir las emisiones de seis gases que causan el calentamiento global: dióxido de carbono (CO2), gas metano (CH4) y óxido nitroso (N2O), además de tres gases industriales fluorados: Hidrofluorocarbonos (HFC), Perfluorocarbonos (PFC) y Hexafluoruro de azufre (SF6)".
La reducción debería hacerse en un porcentaje aproximado de al menos cinco por ciento, dentro del periodo que va desde el año 2008 al 2012, en comparación a los volúmenes de las emisiones comprobadas hasta el año 1990. Como no se trata de datos homogéneos para todas las partes, a cada país que aceptó el Protocolo corresponden una disminución de sus propios porcentajes de emisión. Este instrumento se encuentra dentro del marco de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), suscrita en 1992 dentro de lo que se conoció como la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro. 
El Protocolo fue inicialmente adoptado el 11 de diciembre de 1997 en Kyoto, Japón pero no entró en vigor hasta el 16 de febrero de 2005, intentando dar fuerza vinculante a lo que en ese entonces no pudo hacer la CMNUCC. Aunque hasta noviembre de 2009 ya eran 187 los Estados que ratificaron el acuerdo, EEUU, el mayor emisor de gases de invernadero en el mundo, no lo ha ratificado.
Durante Cancún
En Cancún, el proceso de negociaciones en el marco de Naciones Unidas se salvó, que no es poco, llegándose a un acuerdo -sería un exceso decir que fue un consenso -con polémica incluida- debido al rechazo de Bolivia a firmar lo que el conjunto de 193 naciones habían aceptado. Para llegar al acuerdo de Cancún todas las partes tuvieron que ceder, unas más y unas menos, y la declaración final ha terminado siendo todo un juego de equilibrios donde muchos de los temas medulares se han dejado para Sudáfrica.
Los puntos acordados están llenos de luces y sombrase incluyen aspectos tan dispares y, al mismo tiempo tan importantes, como la aprobación de un Fondo Global, disminución de emisión de gases hasta un tope de dos grados, la aprobación del programa denominado REDD+ por su sigla en inglés: Reduced Emissions from Deforestation and Forest Degradatio o Reducción de Emisiones de Carbono causadas por la Deforestación y la Degradación de los Bosques, y la posibilidad de un segundo mandato para el protocolo de Kyoto.
El Fondo Global garantiza que puedan llegar recursos hacia quienes más están sufriendo el cambio climático. Sin embargo no se aprovechó la oportunidad para asegurar las fuentes de financiamiento necesario que garantice un nivel de recursos adecuados. Por otro lado y a pesar de la presión de muchas organizaciones y países, el Banco Mundial (BM) quedó como el fidecomiso por un período transitorio de tres años desde que empiece a operar el fondo. Las funciones del fideicomiso quedan estrictamente limitadas y, en principio, la influencia del BM será igual al que tenemos todos con nuestras bancas personales (es decir, no controlarán las decisiones acerca del gasto, prioridades, etc.). La gobernanza del fondo estará bajo la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (UNFCCC) por la sigla en inglés: United Nations Framework Convention on Climate Change, y participarán tanto países desarrollados como en desarrollo. Los que decidan los detalles en el proceso de diseño a través del 2011 contarán con mayoría de países en vías de desarrollo (25 del sur, 15 del norte).
En cuanto al control de la emisión de gases, se aprobó que no se superen los 2 grados y se revisará si se aprueba la meta de 1.5 grados. Lo mitigación a la cual se compromete cada uno de los países queda para las negociaciones del próximo año. Vinculado con esto, finalmente, y a pesar de la presión ejercida especialmente por Japón, no ha muerto el segundo mandato del protocolo de Kyoto y  se seguirá discutiendo el transcurso del próximo año. Esta será una de las discusiones más importantes para garantizar un acuerdo  vinculante de reducción de emisiones por parte de países desarrollados.
A pesar de la aprobación de la REDD+, mala noticia para muchas organizaciones, se han incluido salvaguardias ambientales y sociales que muchos países de América Latina pedían. Sin embargo, no se ha conseguido que se apruebe la consulta, previa, libre e informada propuesta por los indígenas.
Son muchos los análisis que se han hecho las últimas horas sobre Cancún. Algunas organizaciones han dicho que el acuerdo ha sido un fracaso, donde han primado los intereses de las transnacionales y de los países desarrollados sin tener en cuenta los fuertes impactos que están sufriendo muchas de las comunidades de los países en desarrollo, no les falta parte de razón. Otras, han realizado un análisis más positivo, aceptando el acuerdo de Cancún como un alivio pero reconociendo que es más lo que queda por avanzar que lo que se ha avanzado.  A pesar de las diferencias en el análisis, unos priorizando lo necesario y otros  y teniendo en cuenta también lo posible, gran parte de las visiones están de acuerdo en los vacíos del texto y los avances que se deben tener el próximo año camino hacia la 17ª Conferencia de las Partes (COP17).  
Después
La COP 17 se llevará a cabo en Durban, Sudáfrica, del 28 de noviembre al 9 de diciembre del año 2011. Está claro que en ese año escaso que dista para llegar a ese nuevo encuentro son más los desafíos que los logros. Se trata de una visión del camino por construir que muchas organizaciones ya han comenzado a manifestar. Entre esas organizaciones está Oxfam, organización internacional de promoción del desarrollo, que considera clave, entre otros temas, avanzar en las fuentes de recaudación a largo plazo para a dotar al Fondo Climático de recursos.
Es evidente que se dejó pasar la oportunidad de establecer gravámenes a la transportación marítima y aérea, que hubiera permitido percibir una sustancial cantidad de nuevos recursos para combatir el cambio climático en los países en desarrollo. También se necesita renovar la voluntad política para hacer avanzar estas negociaciones con miras a un acuerdo global, justo y vinculante.
La principal lección de este proceso es que no se puede ofrecer un futuro seguro para las mujeres, hombres, niños y niñas del mundo, principalmente para aquellos que se encuentran en condiciones vulnerables, a menos que los gobiernos se den cuenta de que se nada en conjunto o nos hundimos juntos. En este sentido el principal y más concreto desafío es elevar el compromiso a las reducciones de emisiones drásticas que se necesitan tan urgentemente.
 
*  Geógrafo, master en desarrollo, coordinador de campañas  y de agricultura de Oxfam para Sudamérica. Estuvo liderando la estrategia de alianzas de Oxfam para la COP 16.  

Date of publication
Agosto 2011
Geographical focus

 Giel Ton (*)
La crisis mundial de los precios de los alimentos agrícolas ha dejado de ser un dato coyuntural para formar parte de una realidad permanente, en la que destacan las situaciones de fluctuación de los precios, con tendencia continua al alza, y su impacto persistente sobre las condiciones de trabajo y de vida de las y los productores campesinos. Al mismo tiempo, las poblaciones urbanas, principalmente las más pobres, sufren el efecto negativo de esta crisis. Los gobiernos se encuentran ante el desafío de generar acciones eficaces equilibradas entre ambos tipos de necesidad. El presente artículo habla de esos desafíos, mostrando con ejemplos concretos que se trata de algo que puede hacerse.
Los pronósticos respecto a los precios de los productos agrícolas en el mundo indican que van a fluctuar llegando a niveles históricamente altos. Las reservas de maíz y trigo están muy bajas, como se muestra en la figura 1, lo que causa una reacción fuerte de los precios frente a cualquier acontecimiento que podría influir sobre la oferta de granos, por ejemplo un desastre natural en Australia o un cambio en las políticas sobre biocombustible.
2011 está siendo un año de alza de precios sin precedentes (Figura 2). Países que son altamente deficitarios de producción propia de alimentos, como los emiratos árabes, están adquiriendo amplias franjas de territorios y fuertes unidades de producción para garantizarse el suministro de alimentos en una eventual situación de escasez absoluta. Países exportadores, como Brasil y, hasta mi propio país, Holanda, flexibilizan sus compromisos sobre la biodiversidad con el argumento de que se debe ampliar la frontera agrícola para poder alimentar a una población mundial en fuerte crecimiento.
Figura 1: Fluctuaciones de precios agrícolas

 
 
Fuente: Meijerink et al (2011), Price and prejudice: Why are food prices so high?  LEI. Wageningen
 
Figura 2: Precios de maíz entre 2009 y 2011
 

 
 
 
Respuestas políticas
Las políticas agrícolas de fomento a la producción agrícola y pecuaria interna de los países han vuelto a la agenda política con una connotación positiva, contraria a la actitud negativa de las dos últimas décadas, tendencia que se ve reflejada en las discusiones en la Organización Mundial de Comercio (OMC).
Se trata de una tendencia claramente diferente  en comparación con la actitud de relativa negligencia del sector agrícola durante la coyuntura del auge de precios en 2007, que sacudió el mundo. Sin embargo, el impulso al libre mercado ya no es el mantra dominante. En los países económicamente poderosos que forman parte del Grupo de los Veinte (G-20), el  mayor énfasis está puesto en buscar mecanismos para contrarrestar el aumento de precios para los consumidores en vez de crear mayores posibilidades para los productores. Por el contrario, en países del Sur han surgido muchos ejemplos de iniciativas con políticas pro activas para incentivar la producción de los pequeños productores. Brasil, por ejemplo, canaliza financiamiento a inversiones de pequeños productores rurales y usa las compras estatales como herramienta para fortalecer el sector cooperativista y Bolivia actualmente está colocando recursos en dinero mediante su Banco de Desarrollo Productivo. Por otra parte, países en África del Este, como Kenia y Malaui, están experimentando con subsidios para semillas y fertilizantes.
Buscando equilibrios
Para encontrar un balance entre los intereses de la población pobre de las ciudades para poder alimentarse a bajo precio y los intereses de los productores, necesitados de precios altos para sus productos que faciliten inversiones en mano de obra y tecnología con que podrían aumentar la productividad, se requiere de decisiones políticas prudentes. Sin embargo, lo que se ve en muchos países es que las políticas son más bien reacciones improvisadas y coyunturales.
Kenia incentivó la producción de maíz con la distribución de paquetes de semilla, fertilizantes y pesticidas para ese grano. Según un estudio de la Organización Nacional de Productores (KENFAP), este impulso causó un incremento en productividad del 53 por ciento, pero no hubo capacidad de compra por parte del estado, ni mercado libre, ni capacidad de almacenamiento en las zonas aledañas, lo que causó una baja en el precio, por lo cual no hay interés entre los productores  para sembrarlo de nuevo. Por añadidura, las donaciones de países en el área de tecnología impactaron negativamente en la red rural de suministro de insumos agropecuarios que había en Kenia. Por estos hechos, el aumento de productividad de 2010 puede calificarse de un "victoria pírrica", puesto que se trató de un triunfo que, al mismo tiempo y contradictoriamente, ayudó al desastre de 2011 cuando, en una situación agravada por la sequía, los precios de los productos agrícolas se dispararon a niveles nunca vistos y el gobierno decidió bajar sus aranceles a cero para que los molineros pudiesen internar maíz de países vecinos.
En el otro lado del mundo, Bolivia estatizó la distribución de azúcar a través de la creación de un ente distribuidor denominado Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (EMAPA), buscando desarticular el poder económico de grupos opositores en el departamento de Santa Cruz (zona productora agropecuaria y agroindustrial), y fijó precios máximos para el mercado interno. Sin embargo, en los primeros meses del año 2011, el país  no logró abastecerse de la cantidad suficiente para la demanda y distribución, por lo que el gobierno  re-enfocó sus políticas de fomento productivo nuevamente hacia el sector agroindustrial,  dejando la distribución estatal al mercado con ‘control social' sobre los precios.
Estos dos ejemplos de políticas audaces, pero claramente coyunturales funcionaron solo en un lapso corto, y no significan incentivos de mediano plazo que pueden fomentar la producción.
Instrumentos fuertes
 Es primordial desarrollar y afinar instrumentos de política que sean ‘robustos' a mediano plazo, más que lanzar iniciativas bruscas que responden a agendas políticas coyunturales. Hay ejemplos de instrumentos fuertes, como mecanismos que han mostrado ser efectivos en épocas de alza y de baja en los precios, y que incentivan inversiones en la productividad a largo plazo en vez de cambios de los patrones de cultivo a corto plazo en función a señales de precios distorsionados.
Algunos ejemplos de instrumentos robustos son: 

La política arancelaria de "Franja de Precios' de la Comunidad Andina, que es una muestra de una medida que demostró ser efectiva para suavizar la volatilidad de precios en el mercado interno, con un costo operativo mínimo de solo unas pocas personas encargadas de hacer seguimiento a los precios en el mercado mundial y su traducción en aranceles variables de manera transparente. 
El crédito para inversiones de pequeños productores, con tasas favorables y con incentivos para fomentar la cancelación del préstamo ‘al día', reduciendo el monto luego de unos años de ‘buen pagador'. 
Utilizar los programas nutricionales para generar infraestructura descentralizada de almacenamiento de granos, que sirvan al productor o al comerciante, para generar capital de trabajo mientras se pueden esperar mejores precios que aquellos que suelen existir al momento de la cosecha (Warehouse Receipt Systems). 
Fondos concursales para incentivar la innovación en el campo. En vez de un desarrollo desde arriba, mediante programas costosos de transferencia tecnológica, se incentiva la iniciativa empresarial de grupos de productores para encontrar su ‘nichos' en el mercado, con productos de mayor valor agregado. 
Programas de reforestación, que se basen en el interés y el control social durante períodos de 20 años, como como ejemplo la entrega de plantas a las niñas recién nacidas, para que éstas, ya crecidas, les sirvas de dote al momento de casarse, en los países donde se acostumbra esa práctica. 
Fomentar la comercialización colectiva de pequeños productores, mediante la exoneración del pago de impuestos, como el Impuesto al Valor Agregado (IVA), o el Impuesto a las Transacciones (IT) en las ventas internas de pequeños productores dentro de su grupo.

 Instrumentos como los ejemplificados en los párrafos precedentes han madurado en un largo tiempo, a través del cual se logra aprender y afinar los detalles, de manera que aumentan su capacidad de resistir los vaivenes, situación inherente a los mercados y la política. De ese modo,  se logra construir el ‘capital social' necesario para preparase para enfrentar los desafíos del futuro.
 
 (*) Giel Ton es economista agrícola, Investigador experto en desarrollo de metodologías, evaluaciones de impacto, cadenas de valor y desarrollo rural, con varias publicaciones es esta temática. Actualmente es investigador senior del Instituto de Economía Agrícola de la Universidad y Centro de Investigación de Wageningen en la Haya.
 
Esta reflexión refleja las discusiones en la sesión 6 ‘Linking Farmers to Efficient Markets' en el Foro Europeo de Desarrollo Rural, Marzo/Abril en Palencia, España (http://www.ruralforum.info/menu-13-es.php) organizado por la alianza de centros de investigación europeos AGRINATURA http://www.agrinatura.eu/.
 

Date of publication
Febrero 2012

El recién estrenado año 2012 tiene proyecciones con luces y sombras para Sudamérica. Las luces provienen del buen estado de las economías de la mayoría de los países de la región, sus altos índices de crecimiento en la última década y el hasta ahora eficiente blindaje que les permitió ver pasar de lado la dramática crisis financiera de los países del norte.
 
Sin embargo, voces agoreras, provenientes principalmente de organismos internacionales, como la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), el Banco Mundial (BM), el Fondo de Naciones Unidas para la Alimentación y la agricultura (FAO) y otros, anunciaron que el nuevo año no sería tan auspicioso como el anterior, económicamente, para los países latinoamericanos.
 
Las proyecciones mencionan un probable efecto retardado de la crisis europea y estadounidense, que alcanzará para impactar a la región sobre todo con el congelamiento, en el mejor de los casos, o el descenso, en el peor de los casos,  de los precios de las materias primas.
 
Si efectivamente así ocurriera, los problemas alcanzarán de inmediato a la población, transitando desde los ámbitos de la macroeconomía hasta el bolsillo de la gente. Esto se hará visible en los precios de los alimentos, que si bien puede que no se incrementen la capacidad de acceso de la población puede verse afectada, lo que incluso pondría en problemas una buena parte de las políticas sociales. Todavía está por conocerse qué ocurrirá con los flujos migratorios en un mundo en crisis.
 
Las consecuencias sociales y políticas de una crisis económica, como es previsible, se verán expresadas de inmediato en conflictos internos, producto de la insatisfacción y presiones de los sectores sociales organizados y a través del incremento de actividades ilícitas como el contrabando, especulación y narcotráfico. Todo ello puede revertir en el incremento de los números rojos, ya preocupantes, de la inseguridad ciudadana.
 
Quienes analizan las probabilidades catastróficas también expresan preocupación ante la ausencia de acuerdos multilaterales, advirtiendo que "América Latina necesita construir blindajes propios, que proporcionen una protección efectiva de sus economías y de los logros alcanzados en materia de reducción de la pobreza". (Nueva Crónica y Buen Gobierno No. 98. La Paz, 15 de enero de 2012).
 
Eventos de integración regional         
 
Ya está fijada la fecha para la cuadragésima segunda sesión de la Organización de Estados Americanos (OEA),  que tendrá a Bolivia como sede de la Asamblea, en Tiquipaya (Cochabamba) del 3 al 5 de junio de 2012. El canciller boliviano, David Choquehuanca manifestó que el tema central de la Asamblea será el de la seguridad alimentaria.
 
Sobre el tema, Choquehuanca ofreció "Desde Cochabamba lanzaremos una propuesta para salvar al planeta, Bolivia ha planteado que la declaración de Cochabamba sea de seguridad alimentaria con soberanía, aparte de discutir los temas como migración y narcotráfico, el tema central será de los alimentos, los países desde ahora trataremos estos temas que preocupan al hemisferio".
 
A tiempo de felicitar al flamante nuevo presidente del Perú, Ollanta Humala, los representantes en la Unión de Naciones del Sur (UNASUR) manifestaron la intención de llevar a cabo una próxima reunión de jefes de Estado y de Gobierno el año 2012. Perú será el país anfitrión.
 
El canciller peruano Rafael Roncagliolo recordó que su país asumirá la presidencia Pro tempore de UNASUR, y sostuvo en declaraciones desde Asunción, Paraguay "(...) de manera que el presidente Ollanta Humala va a reforzar nuestro compromiso con la integración regional". (http://www.larepublica.pe/28-10-2011/cumbre-unasur-en-lima-para-el-2012).
 
En la agenda de UNASUR, está programado para el mes de abril el remplazo de la secretaría general, sustituyendo a María Emma Mejía, ex canciller de Colombia, por el ex canciller venezolano Ali Rodríguez Araque. El próximo secretario general aseguró que en su gestión hará todo lo posible porque esta etapa de la integración sea irreversible y no corra la suerte de intentos anteriores. En la proyectada agenda inmediata son importantes proyectos tales como el Banco del Sur, la integración física y la Universidad de UNASUR, entre otras iniciativas.
(http://www.vtv.gov.ve/index.php/economicas/73404-proximo-secretario-de-u...
 
Paralelamente, Chile logró cambiar para enero del año 2013 cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), a pesar de que el encuentro de 33 jefes de Estado latinoamericanos y caribeños debía efectuarse este año. El año pasado el encuentro de jefes de Estado latinoamericanos y caribeño se efectuó en Caracas, el próximo se realizará próximamente en Santiago y luego, el tercero, tendrá como sede La Habana". (http://radio.uchile.cl/noticias/137097/ ).
 
Inquietudes y preguntas
 
Hace quince días, en el número precedente de la serie Diálogos, el director del IPDRS planteó que la integración, vista desde la perspectiva del desarrollo rural y el enfoque campesino indígena, de pequeños y medianos productores, tendría que hacerse cargo de temas relacionados con la producción y comercialización de productos agropecuarios, forestales y relacionados con la biodiversidad.
 
Inevitablemente, esos temas están vinculados con el control sobre la propiedad de la tierra y el uso y protección de los recursos naturales. En la misma medida, viendo la producción campesina indígena de alimentos como una necesidad, un derecho y un bien sociales, su perspectiva debería conllevar el debate sobre políticas comunes para trabajadores agrícolas, incluyendo normativa para regular y facilitar la migración, regular el salario, el derechos a la salud y un sistema integrado de aportes a la jubilación, con atención a las diferencias entre mujeres y hombres.
 
El punto fuerte, el verdadero valor agregado de la perspectiva de integración regional, debería ser el establecimiento de un sistema de gobierno que articule las políticas sobre lo que cada uno de los países define como prioridad, con apoyo de las capacidades técnicas de los organismos multilaterales, lo cual supondría lineamientos que orienten la acción de organismos con acción regional, normativa comunes sobre diversas áreas vinculadas al desarrollo rural y sistemas integrados para atención de emergencias, y desastres, particularmente los relacionados con la producción y acceso a los alimentos.
 
Hilando más fino, sobre esa base de expectativas para un verdadero ejercicio de inclusión de los temas de fondo en el área del desarrollo rural de base campesina indígena es conveniente plantear algunas inquietudes.
 
 Interés de muchos. El IPDRS propone, en primer término, una mayor, evidente y más activa participación de los diversos sujetos de la sociedad civil en esfuerzos para lograr la inclusión del tema en las agendas de los eventos y las organizaciones de integración regional. Esto supone la acción directa y focalizada de personas e instituciones vinculadas a universidades, gestión de políticas públicas, organizaciones no gubernamentales y movimientos sociales.
 
 Más hechos que palabras. Indudablemente los eventos internacionales de integración son una expresión saludable de interés y, a veces, de compromisos entre los países y de sus gobiernos frente a los círculos especializados y, de manera más general y por ello menos tangible, frente a la opinión pública. Pero no es suficiente. Un balance somero de los resultados efectivos de las cumbres, conferencias y comisiones de la última década puede mostrar que en Sudamérica se expresó preocupación sobre el encarecimiento y desabastecimiento de algunos rubros de alimentos, que está rondando en la región un debate propositivo respecto a la seguridad y soberanía alimentaria y que los países del cono sur, principalmente, están promoviendo políticas, agrupaciones y proyectos con la concepción de agricultura familiar. Poco o nada se dice, sin embargo, sobre temas fundamentales como que las nociones que pretenden ser generalizantes, verbigracia agricultura familiar, no calzan en países con población mayoritariamente auto identificada como indígena, y que para atender problemas de envergadura regional, como el uso de transgénicos, la movilidad humana y la producción de agro combustibles, no bastan las voluntades nacionales puertas adentro, sino que se requiere, con urgencia y con seriedad, medidas mínimas que involucren la voluntad de, al menos, los países que comparten extensas fronteras.
 
Por lo anterior, a manera de conclusión evidente son preguntas respecto a qué y hasta dónde están dispuestos a llegar los gobiernos, más allá de los discursos. 
 
 

Date of publication
Julio 2011

El argumento central de este artículo es que al interior de la élite chilena existe consenso en torno a una estrategia de regionalismo abierto, que sigue vigente y cuya mantención como eje director de la política exterior no está en discusión. Como consecuencia de lo anterior, no se observa que Chile esté particularmente interesado en "acoplarse" a algún país del mundo o de la región que pretenda convertirse en líder regional, como sería el caso de Brasil. Más bien, es esperable que más bien "acompañe" ese liderazgo brasileño en la medida que ello sirva sus intereses particulares, pero no es posible asumir que será un aliado incondicional. 
A esto, se agrega que tampoco está interesado en generar iniciativas de integración más profundas (con instituciones supranacionales), precisamente porque no cree en ellas y su adopción implicaría abandonar su exitosa estrategia, y porque tiene una profunda desconfianza en la voluntad de distintos países,y de Brasil también, de crear instituciones fuertes y sólidas a través de las cuales se desarrollen las relaciones entre los países. 

Date of publication
Octubre 2011

El presente documento ha sido elaborado encumplimiento de la Actividad I.1.1 del Programa deTrabajo de la Secretaría Permanente para el año2011, denominada "Seguimiento permanente delproceso de integración regional".
Se trata del Informe sobre el Proceso de IntegraciónRegional, correspondiente al período que mediaentre octubre de 2010 y septiembre de 2011, el cualincluye no sólo la evolución política e institucional dedicho proceso, sino también una descripción y análisisde los progresos y dificultades experimentadas en losdistintos campos que lo conforman, a saber: contextointernacional, institucionalidad de la integración,asimetrías de la integración, comercio intrarregionalde bienes, integración de los servicios, inversionesdirectas intrarregionales, integración fronteriza,coordinación monetaria y financiera, integración dela infraestructura física, y la dimensión social,abarcando tanto los esquemas regionales ysubregionales preexistentes como las nuevasmodalidades de integración surgidas en los añosrecientes.
Es un esfuerzo de la Secretaría Permanente, que esrepetido anualmente, destinado a mantener unseguimiento actualizado del proceso de integraciónpara la consideración de los Estados Miembros yconsulta del público interesado. Tiene un carácterdinámico, es decir, no siempre se referirá a los mismostemas sino que serán incorporados otros, según laimportancia que adquieran durante el períodoconsiderado.
Cabe destacar, que esta labor ha sido realizada porun equipo de trabajo de la propia SecretaríaPermanente y el aporte de consultoresinternacionales, correspondiendo la coordinación,compilación y revisión de los textos al Dr. TelascoPulgar, Coordinador de Relaciones con OrganismosRegionales y Extrarregionales del SELA. 

Date of publication
Noviembre 2011

El enfoque SIAL surge a finales de la década de 1990 cuando un grupo de investigadores de instituciones francesas, como el CIRAD (Centre de Coopération Internationale en Recherche Agronomique pour le Développement) y el INRA (Institut National de la Recherche Agronomique).
El enfoque SIAL ofrece una perspectiva atractiva e innovadora en un contexto marcado por la emergencia de temas como: desarrollo sustentable, protección del medio ambiente, seguridad alimentaria y la nueva ruralidad, enmarcados todos por la puesta en marcha de políticas de descentralización y la revalorización de la escala territorial y del potencial de las zonas rurales para favorecer el desarrollo en los países del Sur.
Sin pretender la exhaustividad, en el documento se desarrolla un análisis del estado del arte del enfoque SIAL.En una primera sección del trabajo se identificará el origen conceptual del enfoque SIAL, su evolución y las principales aportaciones de este enfoque de análisis al campo del desarrollo rural. En una segunda parte se reflexionará en torno a la conceptualización del enfoque y su aplicación en el ámbito del desarrollo territorial. Finalmente, poniendo en perspectiva el conjunto de información recopilada, se avanzará sobre propuestas y futuras líneas de reflexión.

Date of publication
Junio 2012
Geographical focus

El documentos hace un análisis de los agrocombustibles en el  marco de los acuerdos comerciales de la UE con Centroamérica, Colombia y Perú, el impacto de la producción de materias primas destinadas a la producción de agrocumbustibles en los derechos humanos en Colombia y Guatemala y la situación de emergencia en comunidades indígenas y campesinas de ambos países.

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